

Este cementerio, conocido como el «Cementerio de Máximo Gómez», por encontrarse su entrada principal frente a esta importante vía. El emblemático cementerio, hoy lleno, se inauguró en 1942, tiene una extensión de 244,266 metros cuadrados, se encuentra entre las avenidas Máximo Gómez y Pedro Livio Cedeño, y las calles Américo Lugo y María Montez, en el sector de Villa Juana.
En la República Dominicana, al primer difunto que se entierra en un cementerio, la tradición cultural lo llama el «Barón del Cementerio», y lo sitúa como un enlace entre los mundos espiritual y físico. El «Barón del Cementerio» de este cementerio es Benjamín Portela Álvarez, la primera persona sepultada en este camposanto. En el folclore dominicano, este título se le otorga al primer difunto, convirtiéndolo en una figura venerada a quien los creyentes acuden para pedir milagros, salud y dinero. La devoción a esta tumba enrejada es muy activa
Ofrendas: Los visitantes le llevan flores, comida, café y encienden velas; a menudo negras.
Peticiones: Se le deja dinero mientras se le reza con la esperanza de que conceda favores a quienes honran su memoria.
Según la prensa local, hay tumbas profanadas o vandalizadas; ojalá que todas estas prácticas sean abandonadas y se respete la paz de todos los antepasados de la nación. Este camposanto tiene un gran valor artístico por sus mausoleos y hermosas esculturas. El despliegue de diseños arquitectónicos demuestra un buen gusto y saber hacer de los arquitectos y técnicos dominicanos.
Abajo de nuestra página todosloscementerios.com, en el banner de galería de fotografías, si lo cliqueas, tendrás acceso a más de 400 fotografías, el texto con el guion y encontrarás códigos BIDI con la historia de algunas tumbas; puedes participar y enviarnos historias de este camposanto.
Álvaro Villa Rey
® Registrado
Abierto todos los días:
8:00 h. a 17:00 h.
+1 809-333-0552
https://adn.gob.do/cementerio/
Av Máximo Gómez, 1 Esq Americo Lugo, 10412. Villa Juana, Distrito Nacional SD
A los visitantes se les pide por favor respeto.
¡Actuemos con responsabilidad!.
Recordar a las personas queridas llevándoles flores a su lugar de descanso final es una tradición casi universal y propia de nuestra más íntima naturaleza.


